
A veces pareciera que las cosas han cambiado tanto, que a penas logras reconocerte, reconocerlos. Y es como si abrieras los ojos después de un pestañeo de un milisegundo y se hubiera construido un mundo en tu ausencia. Algunas cosas que parecían imposibles, provocan una mezcla de miedo y asombro... otras simplemente dan para dudar.
El tiempo es un fenómeno incomprendible, y el que dice que éste soluciona problemas y ayuda a olvidar está completamente equivocado. El tiempo solamente te distrae con nuevas situaciones, para que cuando te encuentres a solas con tus pensamientos, te des cuenta que siguen ahi y no piensan abandonarte.
Los miedos siguen donde mismo, es solo que hay mil cosas nuevas en las que pensar, cosas nuevas que vivir que pueden llegar a hacer sentir una valentía de nunca antes. Pero basta con perder ese apoyo, esa fuerza de lo cotidiano para volver a caer y sentir el miedo de siempre.
Pero en ese despertar de un instante te encuentras también con sensaciones agradables, y te remontas a unos meses, años, en que tenías uno que otro sueño pasajero, de esos que creías solo vivirían en los minutos de irrealidad, esos que confunden, que provocan lagunas mentales y te desorientan un poco. Y de un momento a otro están ahí, ya no como sueños sino como realidades palpables. Y lo que antes era duda o posibilidad, ahora es un hecho y seguridad. Lo que antes creia querer, ahora es lo único que quiero para mi corta y simple visita por la vida.
Y si, el tiempo a veces asusta...